Nelyollotl Toltecatl, Los Ángeles, CA

No fue un descubrimiento, fue una invasión. No fue una conquista, fue una masacre y definitivamente no fue una unificación de dos culturas, fue una violación cultural y humana.

Hoy, que nuevamente es el famoso "día de acción de gracias"(Thanksgiving), hay que preguntarnos: ¿Por qué damos gracias?

Gracias, que a consecuencia de la invasión europea en 1492 y con el uso de esa arma de destrucción masiva, la viruela, entre 70 a 100 millones de personas fueron masacradas en todo este hemisferio.

¿Daremos gracias, por la destrucción de nuestras ciudades, culturas, y civilizaciones milenarias a manos de estos invasores?

Gracias, al despojo, saqueo, y robo de nuestras riquezas y continente. Gracias, por los términos que nos impusieron que están cargados de prejuicios y odio como mestizaje, ladino, hijo de la c..., etc., etc.

Pero más bien gracias por destruir y mancillar cualquier resonancia en nuestra memoria que nos vincula a esta cultura indígena. Esa que hoy pensamos que no nos pertenece.

La realidad es que al igual como se glorifica el Día de la Raza en octubre 12 —¡imaginen, celebramos el día de nuestra propia destrucción! El "Thanksgiving" celebrado en esta región de nuestro continente es más que una manera de poner un sello oficial de aceptación de estos hechos criminales.

Pero lo más importante es que absuelve de toda culpabilidad a la gente de descendencia europea por lo que hicieron sus antepasados. El "Thanksgiving" es inaceptable porque al igual que otras celebraciones falsas ridiculizan y insultan a la gente con lazos a este continente por miles de años. Lo mismo de inaceptable sería que haya un día festivo que marque el inicio del holocausto judío a manos de los nazis.